¿Para qué sirve tener un vehículo histórico? Ventajas y límites
Menos ITV, exenciones locales y más flexibilidad, a cambio de un uso ocasional: no más de 96 días al año.

Registrar un coche o una moto como histórico tiene ventajas reales, pero también condiciones. Conviene conocer las dos caras antes de decidirse.
La ventaja más evidente es la ITV. Según el reglamento y la modificación del Reglamento de Inspección Técnica, los vehículos de entre 30 y 40 años pasan la ITV cada dos años, los de 40 a 45 cada tres, y a partir de los 45 años cada cuatro. Las motocicletas también tienen periodicidad cuatrienal. Los vehículos de más de 60 años y los ciclomotores clasificados como históricos están exentos.
Además, muchos ayuntamientos aplican exenciones o bonificaciones en el impuesto de circulación a los vehículos históricos, y el propio reglamento busca facilitar el acceso a zonas urbanas restringidas, aunque siempre según lo que decida cada municipio.
Ahora vienen los límites. El reglamento define el uso como ocasional, y la definición fija un máximo de 96 días al año. No se pueden usar para transporte público de pasajeros, transporte de mercancías ni trabajos agrícolas. Si el vehículo no lleva cinturones delanteros, la velocidad máxima es de 80 km/h. Y los que no llegan a 40 km/h deben circular por el arcén y no pueden usar autopistas ni autovías si su velocidad máxima es inferior a 60 km/h.
Es decir: un histórico es ideal para disfrutarlo en salidas y concentraciones, no para el día a día. Si es tu caso, la cuenta suele salir muy bien.
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