Ficha reducida: para qué sirve y cuándo basta con ella
Es un documento firmado por un ingeniero que sustituye al COC cuando no lo tienes. Todo depende de una casilla: la K.

Si has comprado un coche en otro país europeo y no tienes el certificado de conformidad (COC), lo más probable es que te hablen de la ficha reducida. Es un documento técnico firmado por un ingeniero que resume las características del vehículo: fabricante, masas, dimensiones, motor, emisiones y su contraseña de homologación.
La clave está en la casilla K del documento de matriculación europeo. Ahí figura el número de homologación de tipo. Si empieza por la letra E (por ejemplo, e1*, e2*, e3*), el vehículo tiene homologación europea. Con esa contraseña y sin modificaciones, la ficha reducida es suficiente para pasar la ITV de importados.
Si no hay contraseña europea, o el vehículo viene de fuera de la UE, la cosa cambia. La ficha por sí sola no basta: hay que estudiar una equiparación de contraseña con una homologación española o una homologación individual, que es un procedimiento más largo y con posibles ensayos.
También conviene saber que, si el coche lleva reformas, el trámite deja de ser solo una ficha reducida: las modificaciones se legalizan como reformas. Un expediente corresponde a un único trámite.
Para pedirla suelen necesitarse el documento de matriculación completo, fotos nítidas de la placa del fabricante y del número de bastidor, del exterior desde los cuatro lados y de los neumáticos con su medida, además de indicar la estación ITV. Con esa información, el técnico puede confirmar si tu caso encaja.
¿Te afecta este tema?
Cuéntanos tu caso y te decimos qué necesitas y cuánto cuesta, sin compromiso.


